El baile en la enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa del sistema nervioso central cuyo origen se desconoce; es crónica y hasta ahora no hay cura. Solo se disponen de fármacos y terapias para reducir algunos de sus síntomas.

Este trastorno se inicia en la edad adulta y puede afectar entre 1 y 2 personas entre cada 1.000. En el mundo se calcula que hay alrededor de 10 millones de personas que sufren la enfermedad de Parkinson, y tiene mayor prevalencia entre los hombres.

Después del Alzheimer, el Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más prevalente. Se estima que existe un 30 % de la población que no ha sido diagnosticada, y anualmente se detectan 10.000 casos nuevos.

Por otra parte, 1 de cada 5 pacientes con la enfermedad de Parkinson tiene menos de 50 años, y entre el 20 y el 40 % de todos llega a sufrir depresión. Uno de los beneficios del baile es generar bienestar y placer, que calman la ansiedad.

Los distintos estudios sobre esta enfermedad indican que se produce una muerte neuronal precoz en los neurotransmisores de dopamina en la sustancia negra. Este déficit de dopamina es lo que produce los síntomas.

Síntomas de la enfermedad de Parkinson

Los síntomas se presentan en diversos niveles: motores, no motores y psicológicos. Los síntomas motores se traducen en lentitud de movimientos, torpeza, rigidez muscular, temblor de reposo, inestabilidad postural, entre otros.

Entre los síntomas no motores, se presentan trastornos del sueño, dolor, problemas visuales, estreñimiento, pérdida de olfato; y entre los psicológicos, hay apatía, depresión, trastornos de conducta, ansiedad, alucinaciones o hipersexualidad.

Entre los síntomas motores más importantes que se perciben entre los pacientes están el temblor, la rigidez, la bradicinesia –o movimientos lentos– y la falta de estabilidad y equilibrio, siendo el temblor en reposo uno de los primeros signos de inicio.

Sin embargo, el síntoma que más afecta la calidad de vida de los pacientes con enfermedad de Parkinson es la falta o alteración del equilibrio y la estabilidad.

Es común observar entre los pacientes de Parkinson a medida que avanza la enfermedad la “marcha parkinsoniana”, caracterizada por arrastrar los pies debido a la disminución tanto en longitud como en la altura del paso.

Se observa asimismo una flexión del tronco y los miembros inferiores (es decir, se encorvan), el centro de gravedad desciende y se anterioriza y se reduce el braceo.

Otros síntomas que afectan muchísimo la calidad de vida del paciente son la depresión, en el área psicológica, y la apatía.

Diversos estudios clínicos y científicos han señalado los beneficios del baile como una terapia complementaria a la farmacológica, que además de mejorar significativamente los síntomas motores ayuda a elevar el ánimo.

El baile como terapia

La actividad física, debidamente guiada por quienes cuidan a pacientes con Parkinson, tiene notables ventajas a todo nivel.

Incluir la danza en la rehabilitación física puede mejorar sensiblemente las alteraciones motoras, ya que al utilizar el baile como terapia, en los resultados puede apreciarse una reducción del riesgo de caída y una mejoría tanto en el equilibrio como en la marcha.

Organizar sesiones de danza con música, al menos cuatro horas a la semana, influye directamente en todos los síntomas de la enfermedad de Parkinson.

Los beneficios del baile pueden observarse en la mejoría del equilibrio y la disminución de la rigidez y los temblores, pero también en otras áreas como el habla, que suele estar muy afectada por la enfermedad.

No se conoce exactamente cómo funciona el baile como terapia para la enfermedad de Parkinson, hay mucho que seguir investigando. Lo que se sabe es que el baile activa áreas cerebrales en todas las personas, y quienes padecen Parkinson se ven beneficiadas en más de un sentido.

De esta forma, los beneficios del baile pueden verse en distintos niveles: el motor, la audición, la visión, la propiocepción, la percepción táctil, la organización social, la cinestesia, y el control vestibular, de la expresión, del olfato y del equilibrio.

Los beneficios del baile se hacen patentes en pacientes con Parkinson, y por ello es necesario que dentro de las terapias físicas se incluyan sesiones de baile, con coreografías que deban aprender.

Esto facilita la expresión corporal, la fuerza, la coordinación y el equilibrio, y les ayuda a salir de las fases off, o bloqueos, al tiempo que les estimula el estado de ánimo, les genera sensaciones de placer y bienestar y les reduce la ansiedad, además de mejorar capacidades cognitivas como la memoria o la atención.

A través de nuestros talleres buscamos potenciar esos beneficios. Si necesitas más información, puedes contactar con nosotros a través de la web o puedes llamarnos al 695 71 23 92, y te informamos sin compromiso.

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